Mujer Orando
Reunión de voluntariado

Compartimos contigo Voluntariado

El voluntariado es una forma de compartir tu tiempo con los demás cuando más lo necesitan. Es gratuito y generoso, una actividad muy enriquecedora, no sólo por la labor que acometas hacia los demás sino por todo lo que puedes aprender y te puede aportar personalmente.

Las Hermanas Josefinas Trinitarias tienen una filosofía en la que destaca el deseo de luchar por la dignidad del hombre y la mujer y por la regeneración social de todos los pueblos.

Encuentra buenas personas Convivencias

Encuentro de jovenes voluntarios

Durante el voluntariado podrás asistir a charlas formativas, recibirás folletos informativos y participarás de la colaboración diaria con el personal del centro. Se realizan además convivencias en el CIAM, Centro Integral de Ayuda a la Mujer, para que puedas conocer al resto de tus compañeros voluntarios.

Te formamos Haz crecer tu corazón

Entevista en el centto CIAM

Se trabaja con un colectivo muy sensible así que hay que pasar una entrevista, firmar un compromiso y recibir una formación acerca de las personas con las que vas a colaborar. Se te ofrecerá información técnica de la actividad, así como materiales de trabajo.

Te damos sentido Escucha, comprensión, empatía

Atendiendo

El discípulo se acercó a su maestro y le preguntó con la ansiedad de quien espera una respuesta a la altura de su pregunta:
- Maestro, ¿Qué es darlo todo? ¿Cómo puedo estar seguro de que no me he reservado nada de mí mismo cuando me entrego a los demás?
El maestro, como tantas veces, comenzó a explicarle una historia:
- Te explicaré lo que les pasó a tres voluntarios que un verano fueron a la India, a ayudar en un hospital de moribundos en una de las regiones más pobres. Los tres tenían la misma tarea: cuidar a un solo enfermo, curarlo y acompañarlo, durante todo el día.
- Entiendo –dijo el discípulo–.
- Pues bien –prosiguió el maestro– un día uno de los enfermos le preguntó a su voluntario: “oye ¿por qué haces todo esto conmigo? ¿Por qué estás limpiado mis heridas y te quedas aquí conmigo tanto rato?”. El voluntario, armado de sinceridad, no se pudo esconder: “lo hago para tener una experiencia, hace tiempo que me apetecía vivir algo así; no sé, algo que me llenara y me hiciera sentir bien, ayudando a los que no tienen tanto como yo. Por eso estoy aquí”. El enfermo le clavó entonces la mirada y ¿qué piensas que sintió el voluntario?
- Sin duda, vergüenza… seguro que no le pudo aguantar la mirada –contestó el discípulo–.
- Este voluntario no tiene un proyecto de vida para darse a los demás, pues sólo busca el instante intenso y la experiencia vivida. Ni da ni recibe.
- Sí… –asintió el discípulo– ¿Y qué le pasó al segundo voluntario?
- El segundo voluntario, mientras cuidaba al enfermo que le habían asignado, escuchó la misma pregunta: “tanto tiempo aquí conmigo, tanta dedicación centrada en mí… quiero saber qué es lo que te ha traído desde tan lejos para dedicarte a cuidarme y acompañarme”. Aquel voluntario se quedó pensativo unos segundos y le dijo: “creo que lo que estoy haciendo es lo correcto. Hay que paliar el mal y el dolor en el mundo. Yo soy un privilegiado y aquí vivís oprimidos. Mi deber moral es hacer desaparecer esa diferencia. Por eso estoy aquí, con vosotros”. El enfermo volvió la mirada, frunció el ceño y se quedó pensativo. ¿Qué piensas que se le pasaba por la cabeza?
- Quizá pensaría que su cuidador ya estaba justificado desde sus ideas, que realmente hacía el bien, pero que a él esos valores no lo acompañaban en su dolor –respondió el discípulo–.
- Y por lo tanto, este voluntario tampoco lo estaba dando todo, podemos pensar –sentenció el maestro–.
- Pero él ya tiene un proyecto, actúa por deber y solidaridad, ¿no es eso darlo todo? –dijo el discípulo, agitado-.
- Se va acercando… veamos al tercer voluntario y entenderás mejor. Un día el enfermo al que curaba las heridas le preguntó: “¿por qué me curas y me acompañas en mi soledad?" El voluntario, con serenidad, le miró a los ojos y le dijo: “Lo hago por ti. Por eso estoy aquí, contigo”.
- ¡Eso es! ¡Esa es la única respuesta válida! –gritó el discípulo–. Sí, así respondió con el corazón, sin duda él sí que lo estaba dando todo: se hizo pequeño para hacer hueco a los hermanos.
- Así es, y esa compasión le hizo libre para entregarse y no reservarse nada –dijo el maestro–. Ahora ve, y haz tú lo mismo.

Conoce tus derechos y deberes Documentos importantes

Hay dispuesto para ti un Plan del Voluntariado con las Hermanas Josefinas Trinitarias donde puedes informarte más. Aquí aparecen tus deberes, como atender el horario establecido entre las partes y realizar la colaboración acordada de forma responsable, y tus derechos, como el estar convenientemente asesorado, apoyado y formado y recibir una certificación que reconozca tu labor. Puedes acceder a él haciendo clic en la imagen.

El voluntariado en el ámbito español está regulado por la Ley de Voluntariado (2015): La LEY 45/2015, de 14 de octubre (BOE). Esta ley regula la labor de las personas voluntarias.

Gracias por tu aportación